(1848 - 1904)
Abogado, periodista y biógrafo. Realizó trabajos vinculados con el pasado histórico y literario de Cuba. Conformó una de las bibliotecas más completas sobre asuntos nacionales en aquellos momentos. Publicó importantes trabajos históricos como: Hombres del 68 y Nociones de Historia de Cuba.
Desde 1959 El período revolucionario
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Otro importante servicio es el sísmico, creado dentro del Instituto de Geofísica (hoy Geofísica y Astronomía) de la Academia. Aunque la sismología no ha avanzado lo suficiente, internacionalmente, como para pronosticar los terremotos, sí permite alertar en cuanto a un mayor peligro en ciertas zonas y durante ciertos períodos más o menos prolongados. En Cuba hay varias regiones de cierta actividad sísmica.

En el campo de las investigaciones sociales y las humanidades también se creó una red de instituciones. En lo que a la filosofía se refiere, debe mencionarse el actual Instituto de Filosofía, que publicó en 1976 la obra Metodología del Conocimiento Científico, en colaboración con estudiosos soviéticos de esta temática, realizó seminarios metodológicos e investigó la historia del pensamiento filosófico en Cuba. En los años ochenta se destacaron las investigaciones en el campo de la lógica dialéctica y la axiología realizadas por Zaira Rodríguez (1940-1985). También se han desarrollado investigaciones filosóficas en otras instituciones, como la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, y en la Universidad Central (Santa Clara), entre otras.

En cuanto a la historia de Cuba, varias de las antiguas funciones de la Academia de la Historia se transfirieron en 1962 al Instituto de Historia (al cual se adscribió el Archivo Nacional, fundado en 1840), que fue dirigido por Julio Le Riverend (1912-1998), uno de los redactores de la Historia de la Nación Cubana (1952), quien realizó importantes estudios originales sobre la historia de las estructuras agrarias en Cuba. También se creó el Instituto de Historia del Movimiento Comunista y la Revolución Socialista de Cuba, dirigido por el conocido dirigente comunista Fabio Grobart. Este instituto publicó una  Historia del Movimiento Obrero Cubano (1985, 2 vols.). En 1987 los dos colectivos mencionados (sin incluir el Archivo Nacional) , y algunos más, se fundieron en un Instituto de Historia de Cuba, con la misión de elaborar una historia nacional actualizada, de la cual se han publicado tres de los cinco volúmenes previstos.   

Varios historiadores, activos desde años anteriores, realizaron una parte relevante de su labor durante este período. Entre ellos cabe mencionar a José Luciano Franco (1891-1988), biógrafo de varias figuras negras destacadas en la historia de Cuba, estudioso de rebeliones de esclavos y uno de los redactores de la Historia General de Africa, realizada por UNESCO. Fernando Portuondo (1903-1975) y Hortensia Pichardo (1904-2001), su esposa, estudiaron minuciosamente la vida de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, y publicaron importantes libros de textos y colecciones de documentos. Raúl Cepero Bonilla (1920-1962), en su libro Azúcar y abolición (1959), propugnó una crítica objetiva de la historiografía apologética del “patriciado” criollo anterior a la Guerra de los Diez Años. Manuel Moreno Fraginals (1920--2001) siguió en algunos aspectos de su obra El Ingenio (1964, 1978) la línea crítica inaugurada por Cepero, y mostró la plantación esclavista azucarera como una empresa capitalista. El destacado historiador y demógrafo Juan Pérez de la Riva (1913-1976) realizó un conjunto de trabajos, entre ellos los incluidos en El barracón y otros ensayos (1975), que constituían un meticuloso examen correlacionado de aspectos biográficos, demográficos, geográficos y económicos. Sergio Aguirre Carreras (1914-1993) continuó su tarea de sistematizar la exposición histórica en términos de corrientes y períodos.  El notable político y economista Carlos Rafael Rodríguez (1913-1997) escribió varias obras de carácter histórico, entre ellas resalta el pormenorizado análisis socioeconómico de los años 1959-1963 en su monografía Cuba en el tránsito al socialismo (1978)

Bajo la orientación del comandante Ernesto “Che” Guevara, se organizó un conjunto de institutos de investigación y desarrollo tecnológicos, adscritos al  Ministerio de Industrias, que él encabezaba. El comandante Guevara había explicado, en 1962, que la estrategia de desarrollo industrial que seguiría el país se centraría en cuatro direcciones: metalurgia, construcción naval, electrónica y sucroquímica (nombre bajo el cual incluyó también los derivados de la caña de azúcar). Se refirió, además, a la necesidad de desarrollar la explotación minera (incluida la petrolera) y la industria mecánica. Para apoyar esta estrategia, Guevara fundó entre 1962 y 1963 el Instituto Cubano de Investigaciones de Minería y Metalurgia (ICIMM posteriormente denominado “Centro”: CIPIMM), el Instituto Cubano de Derivados de la Caña de Azúcar (ICIDCA), el Instituto Cubano de Desarrollo de la Industria Química (ICIDIQ, más tarde Centro de Investigaciones Químicas, CIQ), y el Instituto Cubano de Desarrollo de la Maquinaria (ICDM).

Otras importantes instituciones de investigación tecnológica formadas en estos años por otros organismos fueron el Laboratorio Central de Telecomunicaciones (LACETEL), relacionado con la instalación en Cuba de un centro de comunicaciones vía satélite;  dos grupos de investigación que se convirtieron, años más tarde, en el Instituto de Matemática, Cibernética y Computación (IMACC) y en el Instituto de Investigación Técnica Fundamental (ININTEF),  respectivamente, fundidos luego en el actual Instituto de Cibernética, Matemática, y Física (ICIMAF). El ININTEF introdujo en Cuba varias tecnologías de punta (patrones de tiempo y frecuencia, holografía, ultrasónica, teledetección por satélite) e inició el desarrollo teórico y práctico del uso de la energía solar en gran escala en Cuba, que en 1984 se trasladó al Centro de Investigaciones de la Energía Solar, creado en Santiago de Cuba.

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