(1895 - 1968)
Arqueólogo y antropólogo. Fue un acucioso investigador en disciplinas científicas tales como la Botánica, la Geología y la Mineralogía, aunque se destacó especialmente en la Arqueología Indo-antillana y en la Antropología Física.
Desde 1959 El período revolucionario
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La inauguración, en 1964, de la Ciudad Universitaria “José Antonio Echeverría” (CUJAE), construida para albergar las distintas escuelas tecnológicas de la  Universidad de La Habana, contribuyó notablemente a impulsar la enseñanza tecnológica superior y al desarrollo de investigaciones. En 1976, se convirtió en el Instituto Superior Politécnico del mismo nombre (ISPJAE), independiente de la Universidad de La Habana.  Como parte del ISPJAE se formaron laboratorios de investigaciones energéticas e hidráulicas, entre otros.

En 1969 se fundó el Instituto de Física Nuclear (más tarde, Instituto de Investigaciones Nucleares, ININ) de la Academia de Ciencias. Con ello se iniciaron en Cuba las investigaciones en este campo. Más adelante, el ININ fue reubicado, reorganizado, y pasó a llamarse Centro de Estudios Aplicados al Desarrollo de la Energía Nuclear (CEADEN), relacionado con el programa electronuclear, que se pensaba desarrollar. Aparte del instituto, se crearon áreas de I+D (investigación y desarrollo) y una facultad para la preparación de ingenieros nucleares. En 1994 estas entidades se incorporaron al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

Dos programas tecnológicos iniciados en estos años tuvieron una singular repercusión: el de mecanización cañera, en el Ministerio de Industrias, y el de fabricación de computadoras, iniciado en la Universidad de La Habana.

El programa de mecanización cañera se centraba en tres elementos: la utilización de cosechadoras (combinadas) para cortar la caña; de pequeñas grúas (alzadoras) para cargar la caña cortada en carretas y camiones; y de máquinas para limpiar adicionalmente la caña “alzada” (centros de acopio). El diseño y construcción de alzadoras y centros de acopio avanzó con mucha mayor velocidad que el de la creación de combinadas, que tropezó con numerosas dificultades técnicas, hasta que en 1970, aproximadamente, el grupo dirigido por el ingeniero cubano Roberto Henderson logró diseñar y construir una máquina muy efectiva para el corte de caña verde, la cual recibió el nombre de “Libertadora”. Posteriormente se diseñó una combinada cubano-soviética (los diferentes modelos denominados KTP) y se instaló una gran fábrica de estos equipos en la ciudad de Holguín. La cosecha cañera llegó en un determinado momento a estar mecanizada en alrededor de 70%.

El otro programa fue el de fabricación de computadoras electrónicas. En abril de 1970, un grupo de trabajo, bajo la dirección del ingeniero Orlando Ramos, construyó la primera minicomputadora cubana. Las computadoras fabricadas en Cuba recibieron la denominación de CID (por el Centro de Investigaciones Digitales, de la Universidad de La Habana, donde se diseñaron) y se produjeron —en sus diferentes modelos— en pequeñas series. El primer modelo fue el CID 201. Se llegó a producir 500 máquinas de los modelos CID 201B y CID 300/10, que se utilizaron en numerosas instituciones del país. Con este y otros pasos se inició el desarrollo de la industria electrónica, la cual fue derivando de manera gradual hacia la fabricación de aparatos novedosos de diagnóstico médico y de metrología, varios de los cuales han sido patentados internacionalmente.

También se creó por el Ministerio de Agricultura, la Academia de Ciencias y la Universidad de La Habana, un conjunto de nuevos institutos de investigación agrícola y pecuaria, como los institutos de la caña de azúcar (INICA), de citricos, de sanidad vegetal, de ciencias agropecuarias (ICA), entre otros; mientras que el Ministerio de Salud Pública fundó, en 1966, ocho institutos de ciencias médicas (asociados a los hospitales especializados). Fueron estos: Endocrinología; Cardiología y Cirugía Cardiovascular; Neurología y Neurocirugía; Oncología y Radiobiología; Gastroenterología; Angiología; Hematología (en la actualidad, Hematología e Inmunología); y Nefrología (organizado en 1963). Estas entidades contribuyeron, de manera muy notable, a la elevación de los conocimientos del personal médico, a la introducción de nuevas técnicas y  procedimientos, así como al perfeccionamiento del sistema asistencial.
 
Como resultado del desarrollo de la atención médica a la población, en este período se logró la erradicación total, entre otras, de las enfermedades siguientes: poliomielitis (1962), tétanos neonatal (1972), difteria (1979), sarampión (1993), rubéola (1995) y parotiditis (1995). La atención prenatal (que incluye la consultoría para enfermedades genéticas) y la perinatal contribuyeron a que la tasa de mortalidad infantil (en el primer año de vida) haya llegado a ser, en el año 2004, de 5,8 por cada 1000 nacidos vivos, la proporción más baja en el continente americano (con la excepción de Canadá).

Con la finalidad de crear las condiciones para el desarrollo de investigaciones en diferentes áreas de la biología y la química, se dieron los pasos iniciales para la organización de un nuevo centro de investigación. Este propósito fue anunciado por Fidel Castro en un discurso el 13 de marzo de 1964. La institución fundada de acuerdo con esta iniciativa fue el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC), creado como entidad autónoma nacional por decreto presidencial del 1ro. de julio de 1965.

El CNIC se nutrió originalmente de un pequeño grupo de médicos con pocos años de graduados, que respondieron a la convocatoria para dedicarse a la investigación biomédica. También se nutrió el CNIC de químicos e ingenieros de diferentes especialidades. La finalidad principal del centro en sus primeros años era elevar la preparación en “ciencias básicas” (Matemática, Física, Química, Biología) de esos jóvenes graduados de medicina, e iniciarlos en las tareas investigativas. Al efecto se organizó una serie de cursos y prácticas, impartidos por profesores cubanos y de otros países. Después de recibir estos cursos, varios investigadores jóvenes obtuvieron becas de posgrado para estudios en países de Europa occidental y oriental.

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