(1883 - 1915)
Médico epidemiólogo. Su principal aporte a la ciencia mundial fue su explicación del modo de transmisión de la fiebre amarilla: la hembra de la especie de mosquito que hoy conocemos como Aedes aegypti.
Desde 1959 El período revolucionario
Página 1 2 3 4 5 6 7

Un resultado relevante de la investigación biomédica, que combinó los esfuerzos de varias instituciones de investigación biomédica de la ciudad de La Habana y de otras provincias del país fue el diseño y elaboración (utilizando procedimientos químicos novedosos y extraordinariamente complejos), culminada en 2004, de una vacuna sintética de polisacáridos conjugados contra Haemophilus influenzae Tipo b, organismo causante de la muerte de unos 600 mil niños cada año en países del Tercer Mundo. Este resultado, publicado ese año en un número de la revista Science ha sido reconocido como una verdadera revolución en la producción de vacunas en el mundo.

Se ha promovido también la creación de instituciones científicas de investigación fuera de la ciudad de La Habana y sus inmediaciones. Existen varias instituciones de investigación agrícola y pecuaria en diferentes provincias, y –más recientemente-  polos científicos provinciales, que reúnen institutos de I+D, centros de enseñanza superior y empresas de producción y servicios en todas las provincias del país. En diferentes provincias (Villa Clara, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila) se han creado centros biotecnológicos vinculados con los grandes centros de la capital, pero que responden también a intereses territoriales.

Aparte de los institutos de investigación, de investigación-desarrollo o de investigación-desarrollo-producción, se ha promovido la participación masiva de especialistas y trabajadores en el movimiento de innovación. Los foros de ciencia y técnica, que se realizan en los niveles de unidades, municipios, provincias, para culminar en un Foro Nacional, incorporan tanto a los miembros de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadotes (ANIR), como a los de las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) y a los especialistas e investigadores de las entidades de ciencia y tecnología. Lo propio puede decirse de los miembros de las sociedades científicas que, sin pertenecer a ninguna de las categorías anteriores, participan de manera activa o muestran interés en los avances científicos y tecnológicos en el país y el resto del mundo. Los estudiantes de nivel universitario no incorporados a los conjuntos antes mencionados constituyen otro componente importante. Todas estas personas —y son cientos de miles—pueden y deben considerarse dentro de una comunidad mayor que la “comunidad científica” propiamente dicha. Esta comunidad mayor resulta un factor de enorme importancia en la difusión y aplicación de la ciencia y la tecnología dentro de la población del país, así como en la generación de nuevos conocimientos y nuevas soluciones.

Página 1 2 3 4 5 6 7