

En los estudios de la historia en su larga duración, el siglo XVII cubano constituyó para algunos historiadores un regodeo poco objetivo, significador de un momento de oscura penuria para la Gran Antilla. Esta centuria ya se nos muestra en su real dimensión, como cimiento de evolución permanente en lo socioeconómico y cultural. Los 600 marcan, en su gran claridad social y libérrimas costumbres, el surgimiento de una tierra del criollo.
Las páginas agrupadas en este libro permiten seguir, en su narración, aquellos tiempos de contrabando, soborno y complicidad; también de reafirmación en el contexto caribeño y, más importante, de una actitud ante lo hispano, inglés y holandés, cuyo proceso posibilitó que emergiera una sociedad dentro y fuera de sus límites insulares, conformadora de una línea de cañones a velámenes desplegados bajo patente de corso, en un entorno de guerras imperiales trascendidas al inquieto caribe.