Entidad Ejecutora Principal:
Instituto de Investigaciones Hortícolas \"Liliana Dimitrova\"
Autoría principal:
Lorenzo Martínez García
Resumen:
La siembra del tomate en Cuba en los meses de agosto-septiembre y febrero-marzo se ha visto limitada por la ausencia de variedades con buen comportamiento.
Con el objetivo de obtener variedades de tomate con adaptación para su desarrollo y fructificación en períodos no óptimos en condiciones de humedad y temperaturas altas, se llevaron a cabo trabajos de mejoramiento, cuyos resultados a partir de poblaciones autóctonas, dio origen a líneas promisorias cuyo comportamiento asegura grandes posibilidades para consumo fresco.
Esta variedad es de parte erecto-compacto, de hojas pequeñas, de color verde oscuro del tipo normal. La planta se caracteriza por poseer entrenudos cortos y ramificados abundantemente. Su crecimiento es intermedio y su ciclo productivo es de 110-130 días.
Posee frutos grandes, redondos achatados, con hombros algo pronunciados. La sutura peduncular es normal, mas bien pequeña y la pistilar estrellada y en ocasiones irregular.
Tiene de 8-10 lóculos, el mezocarpio es grueso y de buena firmeza, al madurar son rojos y su masa promedio es de 130-190, de buen sabor, con pocas semillas y 4,5% de sólidos solubles.
El rendimiento potencial en épocas tempranas y tardía puede sobrepasar las 30 t/ha.
Tolera las principales enfermedades que atacan al cultivo como la Alternaria, Stemphylium y Virus.
En estudios comparativos realizados con variedades comerciales y de introducción, bajo iguales sistemas de siembras, se determinó las características y bondades positivas de esta variedad.
El efecto económico unitario es de 421 pesos por hectárea.