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Rosa es un ser humano excepcional por su férrea voluntad, constancia, capacidad de trabajo infinita, posibilidad de aglutinar colectivos de diferentes especialidades y características hacia un objetivo; tajante, exigente, dura en su crítica y a la vez dulce y sensible, tímida, sencilla y austera en extremo. Risa diáfana y contagiosa, enérgica, inflexible cuando se trataba de lograr la meta propuesta; don de mando con rigor y capacidad de identificar lo medular de un problema. En muchas ocasiones abstraída de hechos cotidianos, pecando de ingenua por expresiones y salidas contradictorias con su brillantez, lo que siempre provocaba risa.
Desde el CENSA
Regreso luego de concluir mis estudios en Francia y me incorporo al CNIC. Estaba embarazada y deambulaba por los pasillos, ya que en lo que me había formado en ese país (inmunoquímica de enfermedades virales, en particular Fiebre Aftosa) no se insertaba en el grupo de trabajo del cual procedía.
Rosa Elena era en aquel momento jefa de Grupo de Virología de la rama Agropecuaria del CNIC, se dirigió a mí y me dijo: "ésta es tu oportunidad (estábamos saliendo del brote de Fiebre Porcina Africana de 1971) incorpórate a Virología ya verás las cosasde la que somos capaces de hacer juntas". Fue ahí donde la conocí; me inspiró mucha confianza y me integré al colectivo de virología animal en el laboratorio de Fiebre Porcina Africana (FPA).
Al regreso de Sao Tomé en 1981, aún sin haberme reincorporado al trabajo, fui a visitar a Rosa Elena al Hospital Frank País donde estaba ingresada por una crisis de la columna que había hecho en Guantánamo donde estaba al frente del diagnóstico de FPA. Al verme me dijo llorando:"ya no puedo seguir en Guantánamo, pero por suerte tengo a mis soldados preparados… ya me reincorporaré cuando salga de esto".
Una vez reincorporada hacía recorridos para ver cómo iba el diagnóstico y en general, el trabajo de FPA tanto en Guantánamo como en Santiago de Cuba. |
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Un día llegó a Guantánamo donde yo estaba y como todo iba bien al cabo de dos horas dijo:"como por acá no hay problemas me voy para Santiago…necesitas algo?" Y yo ni corta ni perezosa le digo:"y viniste nada más que a vernos la cara por un rato y a preguntarme si necesito algo? ...pues sí, necesito dinero porque no tengo para comprar cigarros" y Rosa me contestó: "que poco diplomática eres …toma, aquí tienes 20 pesos y no se te olvide devolvérmelos cuando vayas para La Habana y cobres".
De madrugada en el CENSA haciendo uno de los tantos trabajos de servicios urgentes que teníamos, Rosa se nos apareció con una fuente de masas de puerco frito, galletas socatas y un termo de café y dijo "…muchachitas con la barriga llena y contentas pero… apurénse que el terruño no puede esperar…y necesitamos esos resultados …"
Dra. María Teresa Frías Leporeau, doctora en Ciencias Veterinarias. |
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